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martes, 9 de julio de 2019

Sabores de siempre ¡Cupcakes de Limón y Merengue!

¡Hola!
Parece que los problemas tecnológicos me están dando una tregua y puedo empezar a ponerme al día con las entradas del blog y con el nuevo disco duro.
Voy a intentar dejar todas las entradas del verano preparadas por si no pudiera estar por cualquier razón porque este verano está siendo demasiado intenso y nada tranquilo.

Por lo pronto hoy os voy a enseñar otro de los postres que me encargaron para el evento de junio.
Ya os enseñé los Cupcakes de Oreo y hoy os voy a enseñar los Cupcakes de limón y merengue relleno de lemon curd.
La verdad es que ofrecí estos cupcakes sin tener en cuenta que los entregaría un día antes y después de darle muchas vueltas terminé haciéndolos pero entregándolos el mismo día para que el merengue aguantara.
Y lo hizo, llegaron estupendos al evento y me dijeron que estaban deliciosos 😊

La receta del bizcocho es de libro Objetivo Cupcake Perfecto de Alma Obregón, el merengue italiano es del curso de Bea de Corazón de Caramelo y el Lemon Curd es de Postreadicción que ya usé en la receta de Bocaditos de limón y merengue.

¡Vamos allá!


Cupcakes de Limón y Merengue

Ingredientes bizcocho:
 - 120 gr mantequilla
 - 220 gr azúcar
 - 3 huevos
 - 200 gr harina
 - 2 cucharaditas levadura
 - 120 ml leche semidesnatada
 - 1 cucharadita esencia limón
 - Ralladura 1 limón

Ingredientes relleno:
 - 215 gr azúcar
 - 100 gr mantequilla
 - Ralladura 1 limón
 - 150 ml zumón limón
  - 3 huevos

Ingredientes Merengue Italiano:
 - 100 ml agua
 - 300 gr azúcar
 - 110 gr claras huevo a temperatura ambiente
 - 30 gr azúcar para las claras



Empezamos elaborando los cupcakes. Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos la bandeja de los cupcakes con sus respectivas cápsulas.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y aumente de volumen. Añadimos los huevos uno a uno y batiendo hasta que te integren.
Tamizamos la levadura con la harina y se lo añadimos alternándolo con la leche mezclado con la esencia de limón.
Por último, añadimos la ralladura con movimientos envolventes.

Echamos la masa en las cápsulas ayudándonos con la cuchara de helado para repartir la misma cantidad en todas las cápsulas. Recordad que hay que llenar sólo 2/3 de su capacidad para que queden perfectos.

Horneamos durante 25 minutos, enfriamos sobre rejilla en la bandeja y después los sacamos para que enfríen completamente sobre la rejilla.

Mientras se enfrían los cupcakes podemos hacer el lemon curd ya que también tiene que enfriar.
Mezclamos en un cazo el azúcar, la ralladura, el zumo, la mantequilla y el huevo. Mezclamos bien con unas varillas mientras la mezcla está a fuego bajo-medio.
Cuando empiece a calentarse cambiamos la varilla por la espátula y empezamos a raspar por el fondo y por las paredes para evitar que se pegue.
Tendremos que conseguir que la mezcla espese ligeramente sin que llegue a hervir. Dejamos enfriar tapado a piel.

Cuando los cupcakes y el relleno haya enfriado completamente nos ponemos manos a la obra con el merengue italiano.

Elaboramos un almíbar con los 100 ml de agua y los 300 gr de azúcar hasta que llegue a 120º C. Mientras elaboramos el almíbar iremos montando la claras con sus 30 gr de azúcar. El proceso tiene que ser al mismo tiempo y las claras deben acabar de montarse al mismo tiempo que el almíbar llega a 120º C así que tendremos que jugar con los tiempos.

Cuando tengamos ambas partes listas añadimos en hilo el almíbar a las claras con mucho cuidado de no quemarnos y a velocidad muy baja. Cuando hayamos terminado subimos a velocidad y dejamos que se atempere mientras continua montándose.
Metemos el merengue en una manga pastelera con la boquilla que más nos guste.

Vaciamos el corazón de los cupcakes y lo rellenamos con el lemon curd metido en una manga, volvemos a poner el trocito de bizcocho y decoramos con el merengue italiano. Para terminar, quemamos el merengue con el soplete hasta que dore.
¡Ya tenemos listos nuestros cupcakes de limón!
Son unos cupcakes muy tradicionales porque todos saben que el limón y el merengue casan muy bien ¿verdad?
Ademas si os sobra merengue italiano no pasa nada, podemos elaborar merenguitos o piruletas de merengue para regalar a quien queramos 😊
Al final, no sobra nada de nada
¡Hasta pronto!

martes, 18 de diciembre de 2018

Recta final ¡Mermelada de Frambuesas!

Ya estamos en la recta final del año y empezamos a pensar qué nos deparará el siguiente año sin ser conscientes que aún quedan unos días del 2018.
Y quién sabe lo que puede pasar en estos días restantes...
Sólo esperemos que el 2019 traiga más alegrías que penas para todos.

Para mí, esta semana es mi recta final personal.
El viernes cumplo 25 años.
Me alegraría pero yo me quedé el los 20, mis eternos 20 años...
Así que el viernes tendréis una entrada muy especial 😉

Y tocan los preparativos para el momento que más me gusta de todos los cumpleaños... ¡la TARTA!
Siempre hago las tartas para los cumpleaños de los demás pero nadie me la hace a mí en el mío, así que soy egoísta y reservo la más bonita para mi cumpleaños.
Como me la voy a hacer yo... 😂

Ya la tenía elegida desde verano y por fin la voy a hacer realidad.
Pero no puedo deciros nada más hasta el viernes.
Sólo os diré que lleva rosa 😉

Además, uno de los ingredientes que llevará lo haremos en la entrada de hoy.
Y es que vamos a hacer Mermelada de Frambuesas 😊

La receta es de mi profesora Bea de Corazón de Caramelo.
Y, a pesar de no hacer recuperado totalmente el gusto, está deliciosa.
Sabe a mi mermelada favorita, así que a partir de ahora me la haré yo misma 😋

¡Vamos allá!


Mermelada de Frambuesa

Ingredientes:
 - 1 kg frambuesas naturales o congeladas
 - 500 gr azúcar
 - Zumo de 1 limón



Empezamos mezclando las frambuesas con el azúcar y reservando unas horas en la nevera, yo prefiero hacerlo de un día para otro. Además, como uso frambuesas congeladas les doy tiempo a que se descongelen.

Al día siguiente echamos el azúcar y las frambuesas en un cazo con el zumo de limón, lo ponemos a fuego medio y dejamos que hierva.
Bajamos el fuego y dejamos que cueza unos 30 minutos hasta que llegue a 104ºC, veréis que las frambuesas se deshacen y que la mezcla va espesando un poco.
Hay que remover de vez en cuando para evitar que se pegue.

Cuando lo tengamos listo podemos envasarlo directamente en el bote esterilizado o colarlo para quitar las pepitas. Yo he preferido colarlo ya que las pepitas me resultan un poco incómodas a la hora de comer.

Vertemos en el bote y volvemos a sellarlo con calor para que dure más, pero si vais a usarlo en el momento este paso no es necesario.
¡Ya tenemos nuestra mermelada preparada!
Como veis yo hice la mitad por si algo salía mal pero ya tengo un bol lleno de frambuesas en el frigorífico listo para hacer otra tanda 😉

¡No os perdáis la entrada del viernes!
¡Hasta pronto!

martes, 30 de octubre de 2018

Misión conseguida ¡Macarons Jack Skelleton!

Desde que empecé con la pastelería he intentado hacer cientos de cosas, 
algunas han salido bien y otras mal.
Como en todo, si no lo intentas no sabrás si lo conseguirás.

Pues sólo se me ocurre a mí, nada más empezar a trastear con el horno, ponerme a hacer Macarons.
Yo decía " voy a hacer macarons, ya verás que bonitos me quedan"
Bien, pues no fue así la cosa.

Dicen que los macarons son muy difíciles de hacer y es verdad, quien dijo eso tiene toda la razón.
Hasta que le pillas el truco.
Después de eso, el campo es orégano queridos.
En mi vida sólo he hecho macarons 5 veces, de las cuales he fracaso tres.
Una la primera vez, como no, otra la segunda y, por último, la cuarta.
Sí, en la tercera me salieron bien, vete tú a saber por qué.

Pero la quinta vez fue el año pasado.
¡Qué nervios tenía cuando empecé a hacerlos!
Porque, para mí, lo más estresante es cuando los empiezas a escudillar en el papel de horno, que ves que la manga no tiene fin y no hay más espacio en la mesa y entonces piensas ¿qué hago yo ahora?
Caos total.
Y eso que me organizo bien.

Aquí os dejo una foto de cómo quedaron el año pasado con la receta del blog de Corazón de Caramelo, justo donde estoy haciendo el curso de este año 😋
Aunque la receta del año pasado salió muy bien he decidido cambiar a unos días del gran día sabiendo lo que eso supone pero sé que puedo lograrlo, sé que la nueva receta de los macarons va a salir bien.
O eso espero 😃

No ha sido un cambio a lo loco, he visto las proporciones con la receta del año pasado y no cambian mucho, es menos cantidad así que no tiene por qué salir mal.

La nueva receta es de Passion for Baking de su entrada White Macarons.
Para este Haloween quería unos macarons blancos y leí la entrada y parece que quedan blanquitos así que tenía que probarlos.
La receta está en inglés pero es muy fácil traducirla aunque hoy os la traigo yo en español.

¡Vamos allá!


Macarons Blancos

Ingredientes:
 - 160  gr claras (divididas en dos)
 - 200 gr de azúcar blanco
 - 80  ml de agua
 - 225 gr azúcar glass
 - 225 gr de almendra en polvo 
 - 1 cucharadita de vainilla


Empezamos dividiendo las claras en dos partes igual, o directamente pesamos por un lado y otro 80 gr.
Precalentamos el horno a 135ºC, preparamos una manga pastelera con una boquilla redonda de 10mm y la bandeja de horno con su papel vegetal.

Ponemos al fuego el agua con el azúcar blanco y lo llevamos hasta 115ºC sin mover. Cuando el almíbar haya alcanzado los 110ºC empezaremos a montar los 80gr de claras a velocidad alta hasta que se monten.
Vertemos el almíbar en las claras con mucho cuidado de no quemarnos y batimos hasta que el merengue se haya atemperado y podamos tocar el bol sin quemarnos, aproximadamente serán unos 10 minutos.

Por otro lado, tamizamos el azúcar glass con la almendra molida, esto se hace para eliminar impurezas y que el macaron quede más fino. Lo mezclamos con la vainilla y los otros 80 gr de claras hasta tener una masa como el mazapán, no tiene que quedar ni un solo grumo.

Añadimos un poco de merengue al mazapán y mezclamos con movimientos envolventes, no añadiremos más hasta que no esté bien mezclada la anterior parte que hayamos añadido.
Continuamos mezclando merengue al mazapán con suavidad hasta que a masa esté en el punto de cinta, es decir, que caiga ligeramente en forma de cinta, no tiene que quedar nada líquido.

Lo metemos en la manga pastelera y formamos los macarons con la manga totalmente perpendicular a la bandeja de horno, nada torcida porque se notará en el horneado.
Para que todos queden iguales yo uso una plantilla debajo del papel de horno, después la retiro a la hora de hornear, así tengo la separación de las piezas y su tamaño no varía en exceso.
También existen unos tapetes especiales de silicona para macarons que ya vienen con el tamaño ideal de las piezas, nunca viene mal tener alguno por casa, en Lidl los suelen poner bastante a la venta.

Les damos unos golpecitos para que todas las burbujitas de aire salgan y no nos deformen la superficie del macaron. Aunque parece algo muy lógico se nos olvida hacerlo y nos acordamos cuando ya es demasiado tarde y nuestros macarons no tienen una superficie lisita.

Los horneamos directamente a la 135ºC durante 12 minutos aproximadamente o hasta que están firmes y no se mueven de la bandeja. Los dejamos enfriar completamente en una rejilla y después los conservamos en una lata, como las galletas.

Como veis, yo les pinté la cara de Jack Skelleton con un rotulador comestible y los rellené de Nutella, quería que el relleno fuera oscuro para que resaltara el blanco del macaron pero lo podéis rellenar de lo que queráis.
¡Ya tenemos los Macarons listos!
El mezclado del merengue y el mazapán es una técnica complicada ya que no te puedes pasar ni de cantidad ni de mezclado porque si lo sobre mezclas te cargas el macaron y tienes que volver a hacerlo.

Así que a la hora de mezclar con mucha paciencia y con cuidado de no licuar la mezcla que ya sabéis lo que toca 😉

¡Hasta pronto!

martes, 17 de julio de 2018

Salsitas ricas ¡Salsa Bolognesa!

¿Os acordáis cuando hice Salsa Carbonara?
¿La habéis probado ya?
Yo me muero de ganas de volver a probarla sobre pizza...

Hablando de pizza, espero que hayáis probado la receta de masa de pizza casera que hice hace algún tiempo y aunque ya os lo dije lo vuelvo a repetir, no os arrepentiréis 😉

Volviendo al tema principal, en el anterior post os enseñé a hacer Pasta Fresca casera 100% sin conservantes y totalmente natural así que, hoy, para completar un poco más vamos a acompañarla de una buena salsa.
¡Salsa Bolognesa!
No digo que las otras salsas sean malas pero ya sabéis que tengo predilección por las tradicionales y esta es una de mis favoritas.
Es la segunda vez que la hago y la verdad es que me encanta.
Sólo la he comido con pasta pero en una pizza o como relleno tiene que estar espectacular.

Hay mil recetas por internet pero la cocina es muy volátil así que podemos hacer los cambios que queramos porque la base no va a cambiar, por el contrario, en la pastelería no podemos hacer estos cambios.

Las cantidades están pensadas para 4 personas y la podéis usar para cualquier plato; pasta, pizza, relleno de empanadillas, puré... Lo mejor es innovar 😉

¡Vamos con la receta!



Salsa Bolognesa

Ingredientes:
 - 500 gr de carne picada de ternera
 - 1 cebolla grande
 - 1 zanahoria grande
 - 2 tomates de pera
 - 5 cucharadas de tomate frito
 - 100 ml de vino blanco 
 - 5 cucharadas de leche
 - Sal
 - 1 cucharadita de ajo en polvo
 - 1/4 cucharadita de pimienta negra


Antes de empezar deciros que las cantidades de la leche y de las especias van en función del gusto de quien lo vaya a comer, yo he usado estas cantidades pero podéis cambiarlas sin ningún problema, la receta saldrá igual pero con otro sabor.

Pelamos y cortamos la cebolla y la zanahoria en brunoise o en trozos pequeños. Lo pochamos en una sartén con un poco de aceite hasta que dore.
Añadimos la carne picada salpimentada y cocinamos hasta que la carne empiece a dorarse, añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore.

Cortamos los tomates en brunoise y los añadimos cuando el alcohol se haya evaporado, incorporamos la salsa de tomate y removemos, dejamos cocinar unos 30 minutos a fuego lento.

Yo he dejado que se siga cocinando al menos 1 hora mientras le añadía las especias y además, la leche para que no se quedara del todo seco. 

¡Ya tenemos nuestra Salsa Bolognesa para acompañar cualquier plato!

Hacer este tipo de salsas es muy fácil aunque lleva su tiempo y es que casi cualquier buena comida lleva su tiempo de cocción y cuanto más cueza más bueno estará.
"Sabiduría de Abuela"

¡Hasta pronto!

martes, 27 de febrero de 2018

Volviendo al principio ¡Mi primera Tarta de Fondant!

Absolutamente todos tenemos un "principio".

Siempre que empezamos algo nuevo hay dos sentimientos; el miedo a comenzar algo nuevo y salir de nuestra zona de confort y la emoción por introducir una novedad que tal vez nos cambie la vida.

Particularmente, cuando voy a empezar algo nuevo, en mi interior coexisten esos dos sentimientos. Son como dos voces que hablan a la vez y que no me dejan escucharlas claramente y al final siempre gana una, un gran porcentaje es la vocecita que me dice que siga adelante y que no pare, pero hay otras veces que gana la mala.

Si a vosotros os pasa igual que a mí, no pasa nada porque algunas veces gane el miedo, es natural tener miedo pero si queréis darle en las narices repetid conmigo "hasta que el miedo me tenga miedo".
Es una frase que vi hace poco y que me encantó. Aplicable para cualquier situación 😉

Mis comienzos en la repostería se remontan a cuando todavía estaba en el instituto y aunque el 80% de mi tiempo lo ocupaba en salir con mis amigos y en estudiar pues algún ratillo me quedaba para experimentar un poco con el horno.

Primero empecé haciendo sólo cupakes, los veía mucho más fáciles de hacer que una gran tarta, para mí eran minitartitas que podía decorar como quisiera y con menos ingredientes que una tarta.
Empecé en el mundo de la repostería porque quería que todos a mi alrededor probaran, aunque fuera una vez, mis postres, al fin y al cabo a nadie le amarga un dulce y sobre todo si es su dulce preferido.


Había hecho cupcakes con crema y decorados con sprinkles, me había iniciado en el inmenso mundo de las tartas, primero con chocolate y después con nata, más tarde con otro tipo de cremas.
Hasta que un día alguien me encargó mi primera tarta de fondant.
Tuve que comprar todo el fondant desde cero porque había intentado teñirlo y con los colorantes que antaño usaba no quedaba bien.
A parte, tuve que improvisar un rodillo grande de fondant que me ha durado hasta que por fin  encontré de los centímetros que necesitaba.
Fue como hacer una tarta de fondant de manera muy rústica.
Todo un auténtico caos si no sabes por donde empezar 😂


Tarta Campo de Fútbol de Fondant

Vamos desde el principio, desde el interior de la tarta 😊

1. Bizcocho: lo único que había oído del fondant es que era muy dulce, así que mi idea era un bizcocho que apenas tuviera sabor, yo los llamo bizcochos esponjas y en ese entonces el único que sabía hacer el del Brazo de Gitano, así que hice dos planchas y después las igualé.
Además, tenían la forma rectangular perfecta.
Mas tarde me di cuenta que usar este tipo de bizcochos para fondant era un error porque son muy blanditos y el fondant necesita un bizcocho pesado para aguantar el peso de la capa de fondant que se le ponga.

2. Relleno: mi experiencia con rellenos era muy corta, chocolate o nata. Sabía que no podía rellenar con nata por si empezaba a desuerar, además, la veía muy frágil para aguantar los bizcochos y el fondant, llegué a la misma conclusión que con los bizcochos.
Así que la rellené de ganaché de chocolate, que yo ni sabía que era.

3. Cobertura: desde que hice mi primer cupcake discutí con la mantequilla, no éramos muy buenas amigas, y la verdad es que ahora ahí estamos.
No me gusta nada el sabor de la mantequilla cruda y hace años cuando la olía me entraba un malestar horrible, ahora me voy a acostumbrando poco a poco e incluso como algunas cremas con mantequilla.
Pues como la mantequilla y yo no nos llevábamos bien, "mojé" la tarta en dulce de leche para que el fondant se pegara. Como el fondant no era lo suficientemente dulce pues le puse dulce de leche para compensarlo 😂

4. Fondant: como ya os he dicho antes compré el fondant verde directamente porque me desesperé intentando teñir el blanco en verde. Como no sabia cuántas pastillas tenía que usar compré unas 5 de 250gr, que después me sobraron bastante pero mejor pasarse que no llegar.
Para juntar todo el fondant y después estirarlo os digo que fue una odisea.
Primero, el fondant estaba durísimo, después, no tenía un rodillo de esas dimensiones y tuve que improvisar uno que todavía sigue rodando por mi casa (ya no lo uso como rodillo), tuve que estirarlo dos veces porque no me llegaba de un lado y estaba estirado irregularmente.
Cuando acabé de estirarlo me dolían a horrores las manos y el dedo gordo de la mano derecha estuvo hinchado durante una semana, vamos que ya iba pensando que las tartas de fondant no estaban pagadas 😐
Después puse el fondant sobre la tarta y fui alisándolo con la paleta alisadora, intentando que los bordes casaran, con paciencia y con cuidado, llegados a este punto lo último que quería era fastidiarla.
Por fin tenía la cobertura hecha, me faltó llorar de la alegría 😊

5. Decoración: esta fue la parte más fácil y más tranquila. Hice los líneas blancas de los bordes y del centro con una regla porque las líneas rectas y yo tampoco nos llevamos bien. Las pegué con un poco de agua.
Las porterías las hizo mi madre con un poco de rejilla para el jardín, la verdad es que dan el pego 😉
Imprimí algunos banderines de fútbol, los recorté y los puse en la tarta, al menos no estaba tan vacía ni tan sosa.
Intenté buscar algunos jugadores de plástico pero no me dio tiempo 😓
Bueno, para ser la primera no está mal ¿verdad?
Al menos para mí fue todo un logro conseguir ese resultado, que lo veo ahora y pienso en todo lo que está mal y se podría mejorar, pero era la primera que hacía, no había visto hacer ninguna y estaba muy verde.

Como ya he dicho, todos tenemos un "principio" y no está mal recordarlo de vez en cuando para saber de donde venimos y cómo empezamos el camino.
¿Recordáis cómo empezasteis en lo que os gusta? 😉

¡Hasta pronto!

viernes, 2 de febrero de 2018

¡Feliz Día de la Candelaria!

Hoy es un unos de los días que más me gustan de todo el año.

Y aunque parezca una tontería y muchas personas no sepan qué día es hoy o no conozcan la tradición, yo llevo muchísimos años celebrando la Candelaria.

Desde que empecé a estudiar francés en el instituto, siempre he marcado el día 2 de febrero en la agenda porque, a parte de no dar clase, que a todos nos emocionaba, comíamos crêpes y en esa edad cualquier cosa era mejor que dar clase.

Desde ese día, todos los años celebrábamos la Candelaria, ya fuera en el instituto, más tarde en la Escuela Oficial de Idiomas y después en casa con mi familia y amigos.

Para los que no conozcan esta fiesta os explico un poco el origen. Se celebra la presentación de Jesús en el templo, además se celebraba una procesión de velas que se debían llevar hasta su casa y mantenerlas encendidas. Además, se decía que si no se elaboraban crêpes el trigo de las cosechas se pudriría.

Cualquier excusa es buena para comer estos dulces.

Y es que nos encantan las tortitas o las crêpes, porque aunque tradicionalmente se deben comer crêpes yo hago las dos 😋

En una de mis primeras entradas os di la receta de tortitas que hace mi madre y que están para morirse, os dejo el link aquí.

Como ya sabéis, las tortitas normalmente se comen dulces pero las crêpes son tanto dulces como saladas. Podéis comerlas rellenas de Nutella y almendras o rellenas de jamón y queso, ¡son muy versátiles!

Las que os voy a enseñar hoy son neutras, podéis usarlas para dulce y salado ya que el sabor se lo va a dar el propio relleno.


Crêpes

Ingredientes:

- 250 gr de harina
- 4 huevos
- 500 ml de leche
- 2 cucharadas mantequilla
- 1/2 cucharadita de sal


Con esta receta os saldrán unas 24 crêpes aunque si apuráis la mezcla seguro que os sale alguna más 😉


Fundimos la mantequilla y la dejamos reposar a temperatura ambiente para que pierda un poco el calor.
En un bol mezclamos la harina, la sal y los huevos, batimos hasta que todo esté integrado.

Vertemos la leche despacio mientras continuamos batiendo, debe quedar una masa fluida, lisa y sin grumos. Añadimos la mantequilla fundida, mezclamos y dejamos reposar, tapado con film, durante 2 horas.

Preparamos una sartén antiadherente o engrasada con mantequilla y echamos una cucharada de masa, recordad que las crêpes se caracterizan por ser muy finas. Las cocinamos durante un minuto por ambos lados.

Las rellenamos de lo que queramos; queso, nata, mermelada, embutido, chocolate, fruta... Hay miles de combinaciones 😊

Espero que paséis un buen día de la Candelaria y recordad, dicen que si algo se corta este día crecerá más largo y fuerte durante todo el año, así que si tenéis que podar alguna planta o cortaros el pelo aprovechad este día para comprobar si es cierto.

¡Hasta pronto! 😊

¡Recapitulando recetas Terroríficas!

¡Hola! Llevo un ritmo caótico en la publicación de las entradas del blog y me siento muy culpable. Cada vez que me quiero sentar a orga...

Sugerencias