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martes, 29 de enero de 2019

¿A qué os sabe? ¡Muffins de Buttermilk y Canela!

Últimamente estoy muy golosa.
Me apetece comer muchas cosas dulces pero me estoy controlando, lo prometo.
Y cuando estoy golosa no sólo me apetece comer dulces, también hacerlos porque no hay nada mejor que un buen dulce casero 😋

Así que ni corta ni perezosa busqué en mi recetario y encontré una receta que prometía el sabor de los donuts en un Muffin.
Así que tenía que probarlos sí o sí.
Además, llevan un baño de canela que es para morirse.
Y ese baño es parte de su gran sabor.

Todas las personas que los han probado han dicho que sabían a postres totalmente diferentes, una amiga decía que sabía a torrijas, mi padre a arroz con leche, mi madre a infusión de canela...
Y mi conclusión es que tienen un toque de todos esos postres pero te deja un regustillo a donuts 😉

Esta maravillosa receta es de Bea Roque, la verdad es que la encontré en su Instagram aunque podéis encontrar esta receta en su libro "Delicias para compartir" un libro que tengo pendiente 😉
Os voy a dar un consejo que ojalá se diera en ciertas recetas para evitar ataques de pánico: no os asustéis si veis grumos porque es normal, en el horneado se perderán.

Dicho esto...
¡vamos allá!


Muffins de Buttermilk y Canela

Ingredientes masa:
 - 240 gr harina
 - 150 gr azúcar
 - 1 y 1/2 cucharadita de levadura
 - 1/2 cucharadita de bicarbonato
 - 1/2 cucharadita de nuez moscada
 - 1/2 cucharadita de sal 
 - 100 gr de mantequilla derretida
 - 125 ml de buttermilk (120 ml leche + 1 cucharadita de zumo de limón)
 - 1 huevo L
 - 1 y 1/2 cucharadita de vainilla

Ingredientes cobertura:
 - 100 gr mantequilla derretida
 - 100 gr azúcar
 - 1 cucharada canela en polvo



Empezamos precalentando el horno a 190ºC y preparando la bandeja de cupcakes con las cápsulas de muffins o magdalenas.

En un bol mezclamos todos los ingredientes secos, es decir, la harina tamizada con la levadura, el bicarbonato y la nuez moscada junto con el azúcar y la sal. Mezclamos con una espátula hasta que tengamos los ingredientes bien  mezclados.

En otro bol mezclamos la mantequilla derretida con el huevo, la vainilla y el buttermilk que habrá reposado 10 minutos aproximadamente mientras preparábamos todo, veremos que la leche tiene grumos, es completamente normal.

Añadimos los líquidos a los secos y mezclamos con la espátula no más de 17 veces, si hay grumos no pasa nada porque desaparecerán en el horneado.
Con la ayuda de una cuchara de helado repartimos la mezcla en cada cápsula y horneamos aproximadamente 20 minutos o hasta que la superficie se haya dorado y esté seca.

Dejamos que enfríen unos minutos en la bandeja y después los pasaremos a una rejilla donde enfriarán por completo.

Mientras se hornean podemos ir haciendo la cobertura. Es muy simple, por un lado derretimos la mantequilla en el microondas y por otro mezclamos el azúcar con la canela hasta que tengamos una especie de azúcar marroncillo.

Cuando los cupcakes salgan del horno y los hayamos dejado en la rejilla será el momento de pintarlos con la mantequilla derretida y rebozarlos por la mezcla de azúcar y canela. Si están calentitos desprenderán un olor muy agradable que llamará la atención de cualquiera.

¡Ya tenemos los Muffins de Buttermilk y Canela listos!
Es toda una merienda y es que se pueden disfrutar solos o acompañados, 
ya veréis como no podréis parar y no sabréis exactamente a que os recuerda su sabor 😋

¡Hasta pronto!

martes, 11 de septiembre de 2018

Vuelta a la rutina ¡Crema Galletas Lotus!

Ya he vuelto de vacaciones.
En verdad volví el domingo y llevo dos días enfrentándome a la rutina.

Era la primera que quería que llegase septiembre para comenzar con la monotonía otra vez pero... se me está haciendo un pelín difícil.
Y todo porque he estado 4 días desconectada de mi rutina diaria.
No puedo irme de vacaciones...

Ayer y el domingo estaba como un pollo sin cabeza, totalmente perdida, no sabía en qué día vivía ni qué tenía que hacer porque sabía que me había dejado cosas por hacer.
Las vacaciones son una arma de doble filo 😐
Pero bueno ¿qué se le va a hacer?

La parte buena es que probé y me traje muchas cosas de Torre del Mar así que hoy os lo cuento, brevemente, con algunas fotillos porque una imagen vale más que mil palabras ¿verdad?

Como soy un culo inquieto, no podía pasar sin buscar alguna tienda de repostería allí y da la casualidad que en l pueblo de al lado, en Vélez-Málaga, había una tienda de repostería.
Se llama Merca Dulce y la verdad es que tienen de todo; moldes, utensilios, ingredientes y cosas para el aerógrafo que me resulta difícil encontrarlas en tienda física en Madrid.
Así que si vais por allí os recomiendo echar un vistazo 😉

La verdad es que he hecho muy poco turismo cultural pero el turismo gastronómico lo tengo muy cubierto.
Cuando vas a pueblos pesqueros ¿qué comes? ¡Pescado!
Y es que era caminar por el paseo marítimo y ver todos los chiringuitos con sus barcas y sus brasas listas para cocinar y yo no me he podido resistir.
Así que visita obligada al chiringuito.
Comimos espetos, rosada, gallineta, calamares... No soy muy de pescado pero en la playa todo sabe distinto y ¡qué sabor!

Y no podía faltar la parte dulce.
Los dulces ya sabéis que me pierden.
Así que después de comer bien hay que buscar un buen postre.
En la calle principal las pastelerías y panaderías invitaban a entrar, daba gusto pasear mientras olía a pan recién horneado o a chocolate.
Y ni corta ni perezosa, probé los merengues, los merengues de coco, de aquí en adelante coquitos para mí, los croissants rellenos de nata y cubiertos de chocolate, los molletes de pan, las malagueñas...
Un no parar.

Además, he aprovechado mi estancia allí para surtirme de un chocolate buenísimo que sólo lo he visto en Málaga pero si tenéis oportunidad, os recomiendo probarlo.
Es el Chocolate Santa María, lo hay en polvo y en tableta, así que muy pronto tendréis una receta con este chocolate por aquí 😋

Pero después de tanta comida y paseos hay que volver ¿verdad?
Tengo la sensación de no haber salido de mi casa, como si hubiera sido un sueño, como si no hubiera pasado pero con todas las fotos y todas las risas que nos hemos echado, sé que ha sido real y, por supuesto, que volveré por allí no tardando mucho.
¡No nos pongamos tristes!
Las vacaciones son así, cortas pero intensas, lo breve dos veces bueno.
Y hoy os traigo una receta muy pero que muy buena.
Se trata de una Crema de Galletas Lotus de la mano de Lolita la pastelera.
Ya sabéis que me encanta su blog y es que tiene recetas muy interesantes 😊

¡Vamos allá!



Crema Galletas Lotus

Ingredientes:
 - 185 gr galletas Lotus
 - 150 ml leche
 - 80 gr chocolate blanco
 - 30 gr miel
 - 30 gr azúcar glass
 - 1 cucharadita de canela en polvo


Es muy fácil y rápido, recordad que hay que esterilizar los botes antes de guardar la crema.

Primero, trituramos las galletas hasta que tengamos un polvo finito, trituramos también el chocolate blanco y lo mezclamos con las galletas. Reservamos.

Calentamos la leche con la miel, el azúcar y la canela hasta que esté a punto de hervir, retiramos del fuego y se lo añadimos a la mezcla de galletas y chocolate.
Mezclamos bien hasta tener una pasta homogénea.

Para que quede una crema totalmente fina podemos pasarlo por la trituradora para asegurarnos que todo se ha picado bien.

Conservamos las crema en los botes herméticos de cristal a temperatura ambiente hasta que se atempere, después en el frigorífico bien tapado.
Os recomiendo poner en el bote la fecha de elaboración por si pasa mucho tiempo hasta que la uséis.
¡Ya tenemos la crema lista para consumir!
Podéis usarla para untar en una tostada o en un bollo, ya sabéis que para gustos los colores.

Yo ya tengo una receta preparada para el viernes que lleva Crema de Lotus y os aseguro que está deliciosa 😋
Además, tengo una cosita que contaros.

¡Hasta pronto!

viernes, 3 de agosto de 2018

Otra forma de beber leche ¡Leche de Vainilla sin lactosa!

Desde hace unos meses algunos productos con lactosa me vienen sentando mal.
Digo algunos porque he comido otros y no tienen el mismo efecto.

Un ejemplo de ello es que comí un trocito de queso y me sentó fatal pero después comí un trozo de tarta con ingredientes lácteos y aquí estoy, tan ricamente.

No sé que le pasa a mi cuerpo.
Y pensando que si, tal vez, sea intolerante a la lactosa habría un montón de cosas que no podría comer.
No me preocupa las cosas que no pueda comer en casa porque hay mil alternativas; queso para gratinar sin lactosa, yogures sin lactosa, leche sin lactosa...
En casa me las apaño pero ¿qué pasa cuando como fuera?

Haciendo memoria, lo único que he visto sin lactosa en la calle han sido ciertos helados, y no todas las heladerías tienen helados sin lactosa.

Así que me puse a pensar en todo lo que "perdía" si fuera intolerante a la lactosa y es que son muchas cosas.
Con lo que me gustan las hamburguesas con queso, las quesadillas con su queso cheddar derretido, la salsa carbonara con nata...
¡Son muchas cosas!

Así que en vez de irme a hacer las pruebas, porque yo soy muy cagada y en cuanto me digan que me tienen que pinchar me tiemblan hasta las pestañas, he decidido hacer pruebas con la comida y con mi cuerpo.

Y he llegado a la conclusión que sólo me sientan mal los lácteos "puros", es decir, la leche, el queso o la nata solos, sin nada más, a palo seco.
Pero si los mezclo con otros ingredientes no me sientan mal.
El mismo ejemplo de antes, si me como un trozo de queso me sienta mal pero una porción de tarta con lácteos no me sienta mal.

Soy rara.
Mi cuerpo es raro.
No sé qué quiere.
No descarto en hacerme las pruebas si las cosas siguen así, pero por el momento me quedo como estoy.
La parte "buena" de todo es que estoy eliminando los lácteos de mi dieta diaria.
Es cierto que de vez en cuando como cosas sin lactosa pero ya lo hago de vez en cuando.
Y yo que pensaba que no podría vivir sin mi vaso de leche con nesquik... 😌

Así que hoy os traigo una receta que sirve de alternativa para los que no puedan tomar lactosa y además, no les guste la leche como tal.
Esta receta se la recomendé a la madre de mi ahijado para que el niño bebiera leche, sin azúcar claro 😊

La receta base es de La Muffinerie aunque yo la he modificado un poco, así que vosotros también podéis hacerlo.
En su receta lo hace con leche con lactosa así que podéis hacerlo con ambas leches.

¡Vamos allá!


Leche de Vainilla sin lactosa

Ingredientes:
 - 1 litro de leche sin lactosa
 - 2 vainas de vainilla
 - 3 cucharadas de azúcar avainillado
 - 1 cucharada de azúcar


Antes de nada, si no os gusta tan dulce podéis bajar una cucharada de azúcar avainillado pero podéis ir probando con 1 y 1 de cada azúcar y añadir más si lo necesita.

Ponemos la leche y los azúcares en un cazo a fuego medio. Abrimos las vainas por la mitad y las introducimos en la leche, removemos de vez en cuando para evitar que se pegue.

La leche debe llegar a ebullición, cuando hierva la retiramos del fuego, la tapamos y dejamos infusionar hasta que la mezcla se enfríe.

Retiramos las vainas de vainilla y echamos la leche en una botella de cristal. A mí me gusta que tenga semillitas pero si no os gustan podéis colar la mezcla por un colador de tela.
Metemos la botella en la nevera y disfrutamos de esta Leche de Vainilla.

Recomiendo consumir esta leche en los próximos tres días para evitar que se ponga mala así que si veis que 1 litro es mucho podéis hacer la mitad de la receta.

Está muy buena y, además, bien fresquita parece un batido de vainilla.
Seguro que a los peques les encanta y no tiene ningún ingrediente extraño 😊

¡Hasta pronto!

martes, 17 de julio de 2018

Salsitas ricas ¡Salsa Bolognesa!

¿Os acordáis cuando hice Salsa Carbonara?
¿La habéis probado ya?
Yo me muero de ganas de volver a probarla sobre pizza...

Hablando de pizza, espero que hayáis probado la receta de masa de pizza casera que hice hace algún tiempo y aunque ya os lo dije lo vuelvo a repetir, no os arrepentiréis 😉

Volviendo al tema principal, en el anterior post os enseñé a hacer Pasta Fresca casera 100% sin conservantes y totalmente natural así que, hoy, para completar un poco más vamos a acompañarla de una buena salsa.
¡Salsa Bolognesa!
No digo que las otras salsas sean malas pero ya sabéis que tengo predilección por las tradicionales y esta es una de mis favoritas.
Es la segunda vez que la hago y la verdad es que me encanta.
Sólo la he comido con pasta pero en una pizza o como relleno tiene que estar espectacular.

Hay mil recetas por internet pero la cocina es muy volátil así que podemos hacer los cambios que queramos porque la base no va a cambiar, por el contrario, en la pastelería no podemos hacer estos cambios.

Las cantidades están pensadas para 4 personas y la podéis usar para cualquier plato; pasta, pizza, relleno de empanadillas, puré... Lo mejor es innovar 😉

¡Vamos con la receta!



Salsa Bolognesa

Ingredientes:
 - 500 gr de carne picada de ternera
 - 1 cebolla grande
 - 1 zanahoria grande
 - 2 tomates de pera
 - 5 cucharadas de tomate frito
 - 100 ml de vino blanco 
 - 5 cucharadas de leche
 - Sal
 - 1 cucharadita de ajo en polvo
 - 1/4 cucharadita de pimienta negra


Antes de empezar deciros que las cantidades de la leche y de las especias van en función del gusto de quien lo vaya a comer, yo he usado estas cantidades pero podéis cambiarlas sin ningún problema, la receta saldrá igual pero con otro sabor.

Pelamos y cortamos la cebolla y la zanahoria en brunoise o en trozos pequeños. Lo pochamos en una sartén con un poco de aceite hasta que dore.
Añadimos la carne picada salpimentada y cocinamos hasta que la carne empiece a dorarse, añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore.

Cortamos los tomates en brunoise y los añadimos cuando el alcohol se haya evaporado, incorporamos la salsa de tomate y removemos, dejamos cocinar unos 30 minutos a fuego lento.

Yo he dejado que se siga cocinando al menos 1 hora mientras le añadía las especias y además, la leche para que no se quedara del todo seco. 

¡Ya tenemos nuestra Salsa Bolognesa para acompañar cualquier plato!

Hacer este tipo de salsas es muy fácil aunque lleva su tiempo y es que casi cualquier buena comida lleva su tiempo de cocción y cuanto más cueza más bueno estará.
"Sabiduría de Abuela"

¡Hasta pronto!

martes, 27 de marzo de 2018

Olores y sabores tradicionales ¡Torrijas!

Desde hace unas semanas se puede oler la Semana Santa.

Donde yo vivo empezó el jueves aunque las Torrijas se podían oler desde hace al menos una semana y es que no sólo aquí, en todos lados han empezado a cocinar torrijas casi desde que empezó Marzo.
Es más, hace una semana se celebró el concurso de Torrijas en Madrid, tanto tradicional como innovadora.
Tenemos que reconocer que la Torrija es un dulce que sí o sí hay que comer en Semana Santa.

Sin embargo, a mí no me gusta.

No, la Torrija no me gusta, prefiero otros postres de Semana Santa como las rosquillas.
Y aunque no me guste como tal, me encanta su olor aunque la canela tiene que ver, creo que me gustan casi todos los postres que lleven canela 😋

Tal vez sea una de las pocas personas a las que no les guste pero es que el postre que lleve pan mojado... me da no se qué comérmelo. Soy un poco demasiado especialita con las comidas 😰

Rara vez cocinaré o colgaré alguna receta que no me guste o que no haya probado, pero hoy es una excepción.
Además, la receta de Torrijas que os traigo es la de mi madre y ya sabéis lo que dicen de los postres de las madres 😉

¡Allá vamos!


Torrijas Tradicionales

Ingredientes:
- 1,5 l de leche
- 1 barra de pan de torrijas o pan duro
- 5 huevos XL
- 2 ramas de canela
- Cáscara de limón y de naranja
- 10 pastillas de sacarina (opcional)
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 3 cucharaditas de sacarina en polvo


Primero infusionamos la leche con la canela en la rama y las cáscaras de limón y naranja. Cuando esté caliente le añadimos las pastillas de sacarina y movemos hasta que se haya disuelto.
Retiramos del fuego y esperamos a que la mezcla se enfríe para que no se rompa el pan, después le quitamos los aromas.

Preparamos una sartén con aceite y lo calentamos a fuego medio.
Mientras, batimos los huevos en un bol.

Mojamos el pan en la leche y dejamos que escurra sobre un escurridor de verduras o un colador siempre con otro bol debajo para aprovechar la leche que caiga.
Cuando escurra un poco las bañamos en huevo y freímos hasta que se doren por cada lado.

Las sacamos y dejamos que escurran aceite sobre papel de cocina. Le añadimos la mezcla de sacarina  y canela en polvo mientras estén calientes.
Servimos solas o acompañadas con un buen rosetón de nata.
¡Y ya las tenemos preparadas y listas para comer!

Espero que os pongáis manos a la obra y hagáis torrijas, no sólo las tradicionales, hay mil sabores por experimentar y probar así que no os conforméis sólo con las típicas 😊

¡Hasta pronto! 😉

¡Recapitulando recetas Terroríficas!

¡Hola! Llevo un ritmo caótico en la publicación de las entradas del blog y me siento muy culpable. Cada vez que me quiero sentar a orga...

Sugerencias